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La Intercesión de los Seres Celestiales


A los Católicos muy seguido se les pide que defiendan su comunión cercana en oración con seres celestiales: Ángeles, alma de los muertos, etc. Abajo hay respuestas a objeciones comunes:

1. La Biblia nos dice que Cristo intercede por nosotros (Rom. 8:34), y que el es nuestro mediador (1 Tim. 2:5); asi que , nosotros no tenemos necesidad de ningunos otros intercesores. (Leer más)

2. Los Católicos oran a los santos; nosotros debemos de orarle a Dios únicamente. (Leer más)

3. Los Santos están muertos; ellos no pueden orar por nosotros. (Leer más).

4. Aun concientes, las almas de los muertos no tendrían conocimiento de eventos terrenales.(Leer más)

5. Aunque tengamos intercesores adicionales en el cielo, no hay ningún precedente bíblico para hacerle alguna petición a ellos. (Leer más).



1. La Biblia nos dice que Cristo intercede por nosotros (Rom. 8:34), y que el es nuestro mediador (1 Tim. 2:5); asi que , nosotros no tenemos necesidad de ningunos otros intercesores.

Los Cristianos quizá no tengan necesidad de ninguna necesidad de otros intercesores, pero la Biblia enseña que los Cristianos tienen muchos otros intercesores ante el Dios. Los Cristianos pueden venir a otros Cristianos que oren por sus peticiones especiales, e interceder por ellos en tiempos de enfermedad o angustia (e.g., 1 Cro. 13:6). Muchos otros textos también animan a los Cristianos a orar los unos por los otros (Rom. 15:30; Col 4:3; 1 Tes. 5:25; 2 Tes. 3:1; Heb. 13:18; San. 5:16). En el mismo pasaje donde Pablo dice que Jesús es "único mediador" entre Dios y el hombre, el instruye a los Cristianos: "Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos lo hombre, por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador" (1 Tim. 2:1-3). La Biblia en otra parte afirma, “la oración eficaz del justo puede mucho” (San 5:16; cf. 2 Cor. 1:11; Fil. 1:19)."

Los Cristianos hasta pueden encontrar consuelo en pensar que sus oraciones están siendo presentadas por intercesores celestiales En Apon. 5:8, dos clases de seres celestiales presentan oraciones humanas ante Dios:

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. (Apoc. 5:8)
El texto retrata el ministerio de ellos como los de un sacerdote; cada uno poseía vasijas sagradas asociadas con el culto en el templo (“copas llenas de incienso”). Juntos, estos seres ofrecen las oraciones del justo ante el Trono de Dios. Apoc. 8:3-4 retrata un ángel realizando un ministerio similar (cf. Luc. 1:9):
Otro ángel con un incensario dorado vino y se paro en el altar, a el fue dado una cantidad grande de incienso para ofrecer con las oraciones de todos los santos en el altar dorado que esta delante del trono. Y el humo del incienso, con las oraciones de los santos, fueron levantados ante Dios de las manos del ángel.
Todas las oraciones humanas son presentadas por mediación a través de este ser angelical, mencionado nuevamente en Apoc. 14:18:3

El trabajo intercesor de Ángeles esta también relacionados en Mt. 18:10, donde Cristo advierte a sus seguidores, “mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus Ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que esta en los cielos.” Ángeles guardianes disfrutan de una audiencia permanente delante de Dios, desde donde presentan los agravios de los niños que fueron confiados al cuidado de ellos.




2. Los Católicos oran a los santos; nosotros debemos de orarle a Dios únicamente.

Tradicionalmente la palabra "orar" simplemente significa "pedir" o "petición" alguien en el la versión de King James (la cual preserva un uso de ingles mas tradicional), hay docenas de ocasiones en que un personaje bíblico "ora" algo por otra persona (Gen. 13:8). Los Católicos usan la palabra “orar” en este sentido. Cuando ellos “oran” a un santo, ellos están simplemente pidiéndole a esa persona que ore a Dios a su favor, por ejemplo: "San José, ruega por nosotros"; "Santa Maria, Madre de Dios, ruega por nosotros." Los Católicos no creen que el santo realice nuestra petición de oración bajo su propio poder; si así lo hicieran, no le estaríamos pidiendo que rogaran a Dios por nosotros. Ellos simplemente se unen a nosotros en oración, rogando por y con nosotros.

Bíblicamente los Católicos son animados a pedir oración los unos por los otros (1 Tim. 2:1-3; San 5:16). Si mi abuela estuviese enferma, estaría mus gustosamente dispuesto a pedir ("oren") mis compañeros Cristianos a que se unan en oración por su salud. Esto es precisamente lo que los Católicos piden de los santos. Si uno cree que aun los Cristianos que han muerto pueden unirse en nosotros en oración, entonces seria natural pedirle a ellos que se unan en oración.




3. Los Santos están muertos; ellos no pueden orar por nosotros.

Este argumento asume la perspectiva Adventista de la muerte (muerte como un estado inconciente). Los Católicos no están de acuerde con la perspectiva del sonido, rezones bíblicas (refiérase a otras paginas en este sitio para una discusión completa). En lugar de ello, nosotros creemos que los muertos son muy capaces de rogar por nosotros.

La Biblia misma describe a los muertos orando por eventos en la tierra. Apoc. 6:9-11 describe las almas de los mártires clamando a Dios, pidiéndole a El que 'juzga y has vindicar nuestra sangre sobre los habitantes de la tierra' (Apoc. 6:10). Ellos oran por el progreso de los eventos terrenales, indicando el interés de los muertos por eventos que están pasando en nuestro mundo. Además, en Luc. 16:19-31, Jesús cuenta la parábola del Hombre Rico y Lázaro. En la parábola, un hombre rico muere, y mientras esta en tormentos, conoce el numero de sus hermanos, y esta preocupado por sus vidas espirituales, suplicando a Abraham que asistencia adicional sea otorgada a ellos para que puedan salvarse (vv. 27-28). Esta es una ilustración de los muertos rogando por la salvación de personas particulares con los cuales estuvieron conectados en vida. La escena dentro de una parábola urge precaución, por supuesto, pero esta revelando que el mas elaborado retrato de un ser humano en el estado intermedio muestra a los muertos preservando una preocupación por los vivos. También de notar, 2 Mac. 15:12-16 describe a Onias y Jeremías intercediendo por la comunidad entera Judía después de su partida de este mundo.
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4. Aun concientes, las almas de los muertos no tendrían conocimiento de eventos terrenales.

Yo creo que la evidencia bíblica sugiere algo muy diferente. Heb. 12:1-3 anima a los Cristianos a seguir adelante, recordándoles que ellos “teniendo en deredor tan grande nube de testigos” (aplicando las imagines de espectadores en una carrera). Estos testigos son los héroes de fe mencionados en versos anteriores. Habrá importancia en el hecho de que los grandes héroes de la fe en el pasado son descritos como espectadores a nuestras presentes luchas?

También de notar, Apoc. 19:1-8 describe a "gran multitud en el cielo" celebrando eventos sobre la tierra. Quien compone “la gran multitud?” Probablemente los justos que han muerto lo son. El texto describe “la gran multitud” como esos “que han salido de la gran tribulación” (7:14), eso es, Cristianos que han completado esta vida. Ellos visten ropas blancas (7:9), que son dadas a las “almas” que esperan la resurrección (6:11). Estas “ropas blancas” están entre las recompensas prometidas a aquellos que “vencieran” (7:9; cf. 3:5), a como es su lugar dentro de el templo celestial (7:15; cf. 3:12). En otra parte, el Apocalipsis identifica a aquellos que “vencen” como aquellos que completan su vida en fidelidad, especialmente soportando el martirio: 12:11; 2:10-11,26 (siguiendo el modelo del Cristo crucificado: 5:5). El estado bendecido de la gran multitud (7:15-17) es un recordativo de el “descanso” prometido a los justos que han muerto. (6:11; 14:13). Sin embargo, ellos “en el cielo” mientras los juicios finales aun están siendo derramados sobre la tierra (19:1; cf. 7:15), eso es, antes del fin del mundo. Nuevamente, toda la evidencia sugiere que la “gran multitud” consiste de los Cristianos muertos que esperan la resurrección.

Ahora, que esta hacienda la “gran multitud” en el cielo? De acuerdo al libro de Apocalipsis, ellos celebran eventos que están ocurriendo sobre la tierra:
Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía,

'Aleluya! salvación y Gloria y poder son del señor Dios nuestro, porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicacion, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella.' Otra vez dijeron: Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos.' (Apoc. 19:1-4).

Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos que decía, 'Aleluya! Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina. Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado; y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. (Apoc. 19:6-8)
Los justos que han muerto están concientes de la ejecución de los juicios de Dios sobre los impíos, del humo que sube de babilonia, y de la condición de la esposa ya preparada para la boda del Cordero. Y se gozan y se alegran, activamente celebrando eventos que ocurren sobre la tierra.

También: 2 Mac. 12:15-16; 1 Sam. 28:15-19.




5. Aunque tengamos intercesores adicionales en el cielo, no hay ningún precedente bíblico para hacerle alguna petición a ellos.

Actualmente en la liturgia, en la vida litúrgica del Israel antiguo, era común dirigirse a todas las criaturas, incluyendo los habitantes del cielo, e invitarlos a comunicarse con Dios:
Jehová estableció en los cielos su trono;
Y su reino domina sobre todos.
Bendecid a Jehová vosotros sus Ángeles,
Poderosos en fortaleza que ejecutáis su palabra,
Obedeciendo a la vos de su precepto.
Bendecid a Jehová vosotros todos sus ejércitos,
Ministros suyos que hacéis su voluntad.
Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras,
En todos los lugares de su señorío.
Bendice alma mía, a Jehová. (Sal 103:19-21)

Alabad a Jehová!
Alabad a Jehová desde los cielos;
Alabadle en las alturas!
Alabadle, vosotros todos sus Ángeles;
Alabadle, vosotros todos sus ejércitos (Sal 148:1-2)
Responderán los habitantes de los cielos a semejante llamados? En Apoc. 19:5, “y salio desde el trono” una voz que decía:
'Alabad a nuestro Dios,
todos sus siervos,
Y los que le teméis,
así pequeños como grandes.'
Inmediatamente, la “gran multitud” de los cuales hicimos referencia anteriormente-los justos ya muertos-gritaron en respuesta, alabando a Dios (vv. 6-8). A la luz de esto, porque alguien pensaría que cuando clamamos, “alabad a Jehová desde los cielos… en las alturas… todos sus ejércitos,” “bendecid a Jehová todas sus obras, en todos los lugares de su señorío,” la gran multitud no respondería a nuestra petición, y empezarían a alabar y bendecir a Jehová? Estas invitaciones a adoración no son palabras vacías; son efectivas, invocaciones irresistibles, y son escuchadas.

Ahora, bíblicamente, alabanza y bendición son formas de oración (2 Sam. 2:1-10; cf. Mt. 6:9; Dan. 6:10). En cualquier momento que le pedimos a estos seres celestiales que alaben a Dios, le estamos pidiendo que tomen parte en orar.

Pero si nosotros litúrgicamente nos dirigimos a estos seres celestiales, y les pedimos que tomen parte en un acto de oración, por que es imposible pedirles que tomen parte en otro acto de oración? Si yo puedo invitar a los habitantes del cielos adorar a Dios, por que así mismo no puedo invitarlos a que intercedan ante Dios? (Al fin y al cabo, ellos están tomando parte en ambas alabanza e intercesión en el cielo.) Donde esta la diferencia cualitativa entre estas suplicas?

Esto no es una nigromancia o una sesión de espiritismo. Este es un llamado a toda la familia de Dios, en todos los lugares, y pidiéndoles a ellos, en y a través del Espíritu, que se unan a nosotros en alabanza, en bendecir, en orar, en adoración, al Dios que todos adoramos.

Y esto es lo que hacemos como Católicos. Nos dirigimos a todos los habitantes del cielo, y los invitamos a actos de oración. Ellos nos aman; ellos nos animan; y si, ellos interceden por nosotros desde el cielo. Ellos gritan en alabanza cuando la voluntad de Dios es realizada en este mundo, cunado los juicios son derramados, cuando su esposa esta lista. Ellos están preocupados por esta tierra, porque Cristo lo esta.

Y sus nombres son Juan y Pedro y Pablo y Cecilia y Débora y Abraham y Daniel y David y Moisés. Y ellos usan ropas blancos, y han salido de la gran tribulación.

Y son un regalo para nosotros de parte de Dios.

Ellos no pueden resistir orar por nosotros. Al fin y al cabo, ellos están en la propia presencia de Cristo. Cuando ellos ven su rostro, como no pueden ellos conmoverse al ver la preocupaciones de Cristo, de anhelar todo lo que El anhela , amar a todos los que El ama, orar fervientemente por todos aquellos quien el, nuestro intercesor, ora fervientemente… por cada persona sobre el cual El ora fervientemente? Ellos son uno con El, y en El, con nosotros. Somos un solo cuerpo.

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